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Meluk le cuenta... (Una derrota honrosa, pero derrota)

Meluk le cuenta... (Una derrota honrosa, pero derrota)

El fútbol, como un espejo en el que la vida se refleja, tiene paradojas inexplicables.

21 de marzo 2021 , 11:15 p. m.

Hay maneras de perder. La de América este domingo fue una digna derrota, pero derrota al fin y al cabo, en la final de la Copa Libertadores. Ferroviária se llevó el trofeo con su victoria 1-2, a pesar de que la pelota rebotó en los palos de su arco una, dos, tres y cuatro veces.

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Levantó el trofeo y gritó con furia “¡campeonas!” porque su arquera Luciana fue una gata de largos brazos que llegó a todos los balones con dirección a gol y porque su defensa aguantó como pudo y cuando pudo el bombardeo que América lanzó durante todo el segundo tiempo.

Catalina Usme, la crac, la capitana de este América que había dicho que cambiaba ser goleadora y figura del torneo por ser campeona, con los ojos tan colorados como su camiseta, y aun llorando, lo dijo con valentía, personalidad y realismo: “Duele... Duele esta derrota. Duele perder esta final. Algo nos sigue faltando. Esta vez no fuimos efectivas. Sentimos un orgullo enorme. Este equipo demostró que estaba preparado, pero hay que ser autocríticos. Algo nos sigue faltando”.

El fútbol, como la vida, o como un espejo en el que la vida se refleja, tiene paradojas inexplicables. Por ejemplo. A los 7 minutos de la final, América empezó perdiendo sin que se hubiera hecho un solo tiro a ningún arco. ¿Cómo fue posible eso? Después de arrancar mandando y poniendo el juego en campo de Ferroviária, en la primera salida del rival se pitó una falta lejana, de costado. Muy lejana.

América de Cali

El desconsuelo en América.

Foto:

EFE

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Entonces, Sochor, la cobradora, tiró un centro cruzado al corazón de las 18. La bola voló sin destino de compañera y rebotó. En ese segundo impulso, entonces, se levantó bajita y se escurrió entre los guantes enjabonados de la portera Katherine Tapia. Ella, heroína de la semifinal al atajar dos penaltis en el desempate contra el poderoso Corinthias, esta vez por poner mal las manos metió las patas. Así pasa: un día bien y al otro, no. La vida...

Una de las grandes diferencias entre el fútbol femenino y el masculino es la seguridad que entregan las porteras. En buena medida las grandes potencias del mundo salen campeonas por tener arqueras seguras, sólidas, firmes, que ganan partidos, que evitan goles y disminuyen de manera considerable el porcentaje de error en los momentos claves.

“La debilidad en general de las porteras en Colombia es el juego aéreo ya que, como vemos, nuestras arqueras no son tan altas y esa capacidad del timing espacio-tiempo muchas veces se les dificulta”, examinó hace un tiempo Néstor Lugo, entrenador de porteras de Millonarios, en la revista digital Fémina Fútbol. El timing en el fútbol es llegar o golpear o retener el balón a tiempo y en el lugar justo, o llegar a tiempo al lugar preciso.

Con el marcador en contra, América alcanzó el empate parcial a los 38 minutos gracias a su crac, a la sincera, genial y autocrítica Usme, que con un pase descomunal de 25 metros, puso a correr a Gisela Robledo, quien solo pudo ser detenida por una falta en las 18. Penalti evidente que la mágica zurda de Usme hizo 1-1 con una caricia de su fina bota. Pero el desequilibrio llegó pronto con otro penalti por falta clara de Lizeth Ocampo. Pateó de Lima y selló el 1-2.

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Después, todo el segundo tiempo hasta el larguísimo minuto 96 en que la jueza terminó el partido, fue un ataque constante de un América de amazonas luchadoras, de guerreras valientes, de cazadoras de un empate que no llegó. Usme, su Artemisa, fue la James del equipo. Con su zurda dictaba pases precisos entre líneas, comandaba con su voz de mando una ofensiva sin tregua que rebotó y rebotó y rebotó en los palos del arco rival y que paró la gran arquera Luciana que no falló, como sí lo hizo Tapia en el primer balón. ¡Qué vaina!

Desde la noche del domingo ya se oyen voces que culpan de la derrota a la Liga corta nuestra, a la falta de apoyo e interés directivo, a la falta de plata. Pues con todo eso igual –porque la realidad no ha cambiado en tres días– América llegó a la final y pudo ganarla, como lo dijo Usme sin meterse mentiras ni conformarse con elogios de consuelo. Hay maneras de perder, la de América fue digna y con honor, pero derrota al fin y al cabo...


GABRIEL MELUK
Editor de Deportes
@MelukLeCuenta

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