Foto: Luis Lizarazo
Vendedores se oponen a acatar la norma. De cien carretas de expendio de frutas quedarán 30.
En un dolor de cabeza se le ha vuelto la reubicación de los vendedores de frutas y mercancías que 'invaden' los alrededores del Centro de Acopio.
Los frecuentes operativos que viene ejecutando para contrarrestar la apropiación indebida e ilegal del espacio público en este neurálgico sector de la ciudad, le han acarreado a Rodríguez problemas que van desde la agresión verbal hasta amenazas contra su vida.
"Un patrullero de la Policía me dijo que tuviera mucho cuidado porque estaban diciendo que sino los dejaba trabajar me iba a pasar lo mismo que Agustín Ramírez, a quien mataron en el 2006, cuando también ejerció como inspector de espacio público", señaló Ramírez, quien agregó que la gente debe entender que no se trata de una persecución ni de negarles el derecho al trabajo, sino de acatar unas normas mínimas que permitan generar una mejor convivencia.
"Yo estoy con Dios; siempre les he colaborado a los vendedores, he estado con ellos y los he tratado bien, por eso no comprendo por qué me quieren amedrentar", indicó la inspectora.
Sin embargo, la preocupación de Rodríguez incrementó en los últimos días. La expedición de un decreto mediante el cual se regulará la venta ambulante en carretas, le genera a la funcionaria algo de intranquilidad, por tal razón, ya puso en conocimiento de la Fiscalía su caso.
Clinton René Sánchez, asesor jurídico de la Alcaldía, afirmó que no se trata de quitarles el derecho al trabajo sino de buscar que este coexista con el derecho al espacio público y a la libre movilidad.
Con la nueva norma, de las cien carretas de frutas que existen en la actualidad, solo quedarán treinta y a las demás se les adjudicará un puesto en el interior del Centro de Acopio.
A los vendedores que no acaten el decreto se les impondrán sanciones que van desde requerimientos para que desalojen el sitio hasta el cierre definitivo del negocio.
La medida, que comenzará a regir a partir del primero de julio, también estipula multas por diez salarios mínimos diarios.
"Antes de imponer una norma lo primero que se debe hacer es culturizar a la gente para que compre al interior de la plaza, de lo contrario estamos destinados a quebrar", dijo un vendedor de frutas que no quiso ser identificado.
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